31/8/12

Tía Felicidad


‎"Felicidad, ¡qué bonito nombre tienes! ¡Felicidad, vete tú a saber dónde te metes…Felicidá!" cantábale yo a mi Tía Feli, tal día como hoy hace un año, día de su 99 cumpleaños. Pese a los estragos de la vida, seguía manteniendo la piel suave de un niño pequeño y los juramentos escandalosos de un retén de jóvenes indignados y, aunque le han faltado escasamente dos meses para vivirlos, hoy cumple 100 años.

Mi tía abuela, Patrocinio Felicidad, última hija viva de 8 hermanos más rojos que las lechugas rojas, cuando perdía una buena -o mala- baza al julepe, se convertía en el terror de toda la chiquillería. Sus aspavientos, gritos y ademanes hacían que todos nosotros, aprendices en eso del perjurar -...y del julepe-, saliéramos del salón escopeteados y con el diablo metido en el cuerpo.

De memoria prodigiosa, humor corrosivo y sonrisa fácil, Patrocinio regalaba felicidad a todo aquel que quisiera escucharla aunque, de chavalines, esos tacos tan bien dichos, tan rotundos y acertados, nos mantuvieran a una distancia prudencial. Con el tiempo no tardamos en fidelizarnos a ella, a esa cabeza tan bien amueblada y a ese carácter tan gruñón, protestante, incendiario y bondadoso.
Ella fue la última en mi familia en su generación -muchos de ellos maestros republicanos- que aún recordaba cuando la enseñanza llegó a ser libre y las personas también.

Brindo por ti, gruñona impenitente, que tus blasfemias le estén cantando las cuarenta a quien proceda. Hoy cumples 100 años y no, no muriste de vieja, si no de penas ...aunque para mí es como si hubieras vuelto a Rafelcofer a tocar un poco el "pianopiano".

Enlace de la canción "Felicidá", de la Cabra Mecánica.

10/8/12

Numancia, Girl Power

Tengo una hipótesis peregrina que transita a través de mis neuronas y dos tiempos verbales distanciados entre sí. El pretérito perfecto simple del dividir -antes un indefinido dividí- y un futuro imperfecto que no resistiré a preguntarme. ¿De dónde viene la palabra "Soria"? ¿Cual es su toponimia? ¿Una linea divisoria?

Pues aludiendo a esa idea peregrina y teniendo en cuenta que desde el tiempo de los Romanos -o antes-, y de cuyo idioma nos queda una importante deriva de sus palabras-, este suelo debería estar considerado ya por aquella época como tierra -y agua- fronteriza; ni más ni menos que los límites del imperio, el acabose. De ahí a pasar por los ochos siglos de guerra civil -donde de mano en mano religiosa iba, pero que no volvía-, yo me digo que estos parajes eran considerados ya por transeúntes y repobladores como la "Divisoria"; la tierra de nadie, el suelo de todos, la linea que nos separaba y, a la vez, nos ha ido uniéndo a sus más profundas raíces, a sus más íntimas tradiciones; las de Soria, la jodídamente eterna “divisoria”.








Quizás por el hecho de que me crié entre mujeres pienso que ellas son mucho más capaces, luchadoras e incluso eficaces que los hombres a la hora del trabajar o del querer. No sé como sería en Numancia -supongo que les salva que aún no habían aparecido por aquí los católicos, los cuales siempre las temieron y, por ello, marginaron-, aunque tendrían otro tipo de dificultades.

Sin embargo, posiblemente, hayan sido ellas la viga maestra donde empezó a sustentarse la leyenda que  hoy en día es Numancia."Antes morir que perder la vida..." gritaría el Matriarcado. Y los hombres jamás podremos superar ese espíritu de sacrificio.

Va por ellas (...por mi madre, por mi tía Carmen) Numantinas ellas, que al parecer siguen igual.
Con un par.
Está es la portada de la primera colección, la de ahí abajo.