Tía Felicidad

"Felicidad, ¡qué bonito nombre tienes! ¡Felicidad, vete tú a saber dónde te metes…Felicidá!" cantábale yo a mi Tía Feli, tal día como hoy hace un año, día de su 99 cumpleaños. Pese a los estragos de la vida, seguía manteniendo la piel suave de un niño pequeño y los juramentos escandalosos de un retén de jóvenes indignados y, aunque le han faltado escasamente dos meses para vivirlos, hoy cumple 100 años. Mi tía abuela, Patrocinio Felicidad, última hija viva de 8 hermanos más rojos que las lechugas rojas, cuando perdía una buena -o mala- baza al julepe, se convertía en el terror de toda la chiquillería. Sus aspavientos, gritos y ademanes hacían que todos nosotros, aprendices en eso del perjurar -...y del julepe-, saliéramos del salón escopeteados y con el diablo metido en el cuerpo. De memoria prodigiosa, humor corrosivo y sonrisa fácil, Patrocinio regalaba felicidad a todo aquel que quisiera escucharla aunque, de chavalines, esos tacos tan bien dichos, tan rotundos...